5.1.1.

22 febrero 2004

Soy lo que quiero que leas

Después de haberle pasado a Mar la solución al problema de las publicidades en Brinkster, y con la mención que hace de mí, imagine una situación que podría considerar graciosa. ¿Qué pensaría un lector promedio de él —alguien con conocimientos o al menos interes en temas de informática— si cayera acá, seguramente esperando otro blog con la misma temática? Aunque esos temas sean de gran interes para mí —son más los blogs que leo sobre temas de XHTML y CSS que los personales—, es raro que yo llegue a tocar esos temas cuando posteo; y supongo que el lector promedio de este blog está agradecido porque es evidente que no hay muchos —por no decir nadie— interesado en el tema.

Entonces lo que me preguntó es: ¿Qué tanto de la propia personalidad uno sacrifica cuando piensa en que postear? Es más, si uno piensa en que postear, es seguro que está desechando ideas. ¿Uno puede volverse tan adicto al exito de su blog —medido por la cantidad de comentarios— que, no sólo adorna las anecdotas sino que también evita divagar y busca mantenerse en una linea en la temática de los posts? Y suponiendo que realmente uno lo hiciera, ¿tanto vale la aceptación de los lectores como para mentir fabricando un perfíl?

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